¿Sabías qué…?

Millones de niñas en el mundo siguen sin poder ejercer su derecho a la educación

Cada 12 de julio se conmemora el Día de Malala, una fecha proclamada por Naciones Unidas en 2013 para reconocer la importancia del derecho a la educación y el compromiso de millones de niñas que, como Malala Yousafzai, han luchado para poder ejercerlo.

La fecha coincide con el discurso que Malala pronunció ante la Asamblea de la ONU el 12 de julio de 2013, el día de su 16.º cumpleaños. Apenas unos meses antes había sobrevivido a un atentado por defender el derecho de las niñas a ir a la escuela. En aquel discurso afirmó una de sus frases más conocidas: “Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo.”

Aunque el derecho a la educación está reconocido como un derecho humano fundamental, la realidad es que millones de niñas en todo el mundo siguen encontrando barreras para acceder a una educación de calidad o para completar sus estudios.

Factores como la pobreza, los conflictos armados, los matrimonios infantiles, la discriminación por razón de género o la falta de recursos continúan limitando las oportunidades educativas de muchas niñas y adolescentes.

Garantizar que todas las niñas puedan estudiar no solo supone proteger un derecho fundamental. También contribuye a reducir las desigualdades, favorecer la autonomía personal, mejorar la salud, aumentar las oportunidades laborales y avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias.

El Día de Malala nos recuerda que la educación no es un privilegio, sino un derecho que debe estar al alcance de todas las personas, independientemente de dónde hayan nacido o de su sexo.

Porque la educación no cambia únicamente la vida de una persona; también tiene el poder de transformar comunidades enteras y construir un futuro con más igualdad.

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