No todas las mujeres experimentan las desigualdades de la misma manera
Cada 25 de julio se conmemora el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Afrodescendientes, una fecha que la asamblea general de las Naciones Unidad proclamo oficialmente en 2024 para conocer las contribuciones históricas, sociales, económicas, culturales y políticas de las mujeres y niñas afrodescendientes. No obstante, esta conmemoración ya venía celebrándose desde 1992, cuando fue impulsada por la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora.
Además de visibilizar sus aportaciones a la sociedad, esta fecha busca llamar la atención sobre las desigualdades que continúan afectando a muchas mujeres y niñas afrodescendientes, como el racismo, la discriminación por razón de género, la pobreza o la exclusión social, y promover políticas que favorezcan la igualdad de oportunidades y el reconocimiento de sus derechos.
Esta conmemoración también nos invita a reflexionar sobre una idea muy importante: las desigualdades no afectan a todas las mujeres de la misma manera. Hay personas que pueden enfrentarse simultáneamente a diferentes formas de discriminación, lo que hace que determinadas barreras sean aún mayores.
Este fenómeno se conoce como interseccionalidad, un concepto desarrollado por la jurista Kimberlé Crenshaw, que explica cómo distintos factores, como el género, el origen étnico, la situación económica, la discapacidad o la orientación sexual, pueden combinarse y generar experiencias de desigualdad diferentes.
Por ejemplo, no vive la misma realidad una mujer blanca con una situación económica estable que una mujer afrodescendiente que, además, se enfrenta a dificultades económicas o a otras situaciones de discriminación. Comprender estas diferencias permite diseñar políticas y acciones más inclusivas, capaces de responder a las necesidades reales de las personas.
Conmemorar este día es una oportunidad para reconocer la diversidad de experiencias que existen entre las mujeres, visibilizar las aportaciones de las mujeres y niñas afrodescendientes y seguir avanzando hacia una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria.
Porque construir una sociedad igualitaria también implica comprender que las desigualdades no afectan a todas las personas de la misma forma y que la igualdad solo será real cuando nadie quede atrás.