¿Sabías qué…?

La igualdad en las empresas también se vigila

Tener medidas de igualdad, prevenir el acoso o garantizar que mujeres y hombres reciban la misma retribución por trabajos de igual valor no son únicamente buenas prácticas: forman parte de las obligaciones que las empresas deben cumplir y cuyo cumplimiento puede ser objeto de control.

Precisamente para reforzar esta vigilancia, el Instituto de las Mujeres y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social han firmado un nuevo convenio de colaboración, publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 13 de agosto de 2026.

El acuerdo permitirá intensificar la coordinación entre ambos organismos para detectar y prevenir situaciones de discriminación por razón de sexo en el ámbito laboral. Entre las cuestiones sobre las que se pone el foco se encuentran la discriminación retributiva, el acoso sexual y por razón de sexo, el acceso al empleo, la permanencia y el desarrollo profesional o el cumplimiento de las obligaciones empresariales en materia de igualdad.

También se prestará especial atención a los sectores muy feminizados en los que las trabajadoras pueden encontrarse en situaciones de mayor vulnerabilidad, así como a aquellos ámbitos profesionales donde existe una reducida presencia femenina, con el objetivo de detectar posibles sesgos discriminatorios en el acceso al empleo.

Otra de las novedades será la creación de mecanismos para que las denuncias por discriminación laboral por razón de sexo que lleguen al Instituto de las Mujeres puedan canalizarse, cuando corresponda, hacia la Inspección de Trabajo. Además, ambos organismos intercambiarán información, desarrollarán actuaciones de sensibilización y formación y reforzarán su cooperación en materia de igualdad retributiva entre mujeres y hombres.

Todo ello responde a una realidad que todavía persiste en el mercado laboral: diferencias en la participación y condiciones de empleo de mujeres y hombres, mayor parcialidad y precariedad femenina, segregación profesional, brecha retributiva y situaciones de discriminación vinculadas, entre otras cuestiones, al ejercicio de los derechos de cuidado.

La igualdad en el ámbito laboral, por tanto, no termina con la elaboración de un plan o la aprobación de un protocolo. Requiere aplicar las medidas, evaluar sus resultados, corregir las desigualdades detectadas y garantizar que los derechos reconocidos sobre el papel también se cumplen en la práctica.

Porque avanzar hacia empresas más igualitarias no consiste solamente en asumir compromisos: también implica comprobar que esos compromisos se convierten en realidad.

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