¿Sabías qué…?

La igualdad salarial no significa únicamente cobrar lo mismo por hacer el mismo trabajo

Cada 18 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Igualdad Salarial, una fecha impulsada por Naciones Unidas para recordar un principio fundamental: mujeres y hombres deben recibir igual remuneración por un trabajo de igual valor.

Y aquí está una de las claves que muchas veces pasa desapercibida.

Hablar de trabajo de igual valor no significa únicamente comparar a una mujer y a un hombre que ocupan exactamente el mismo puesto. También implica analizar trabajos diferentes que requieren niveles similares de responsabilidad, formación, esfuerzo, experiencia o condiciones laborales y comprobar que su remuneración no esté infravalorada por razones relacionadas con el género.

Esto es especialmente importante porque muchos sectores y ocupaciones tradicionalmente feminizados han estado históricamente peor valorados y remunerados que otros con exigencias o responsabilidades comparables.

Los últimos datos disponibles en España muestran que todavía existen diferencias importantes. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, en 2024 el salario medio anual de las mujeres fue de 26.904,90 euros, mientras que el de los hombres alcanzó los 32.057,55 euros. En conjunto, el salario medio femenino representó el 83,9 % del masculino.

Eso no significa que una mujer cobre automáticamente un 16,1 % menos que un hombre por realizar exactamente el mismo trabajo. El propio INE señala que esta diferencia está relacionada también con variables como el tipo de contrato, la jornada, la ocupación o la antigüedad.

Y precisamente ahí aparece buena parte del problema.

Las mujeres siguen teniendo una presencia desigual en determinados sectores y puestos de responsabilidad, asumen con mayor frecuencia jornadas parciales y continúan soportando una parte mayor de las responsabilidades de cuidado. Todos estos factores pueden influir en su trayectoria profesional, sus posibilidades de promoción y, finalmente, en sus ingresos.

Por eso, avanzar hacia la igualdad salarial exige mirar más allá de la nómina individual. También implica revisar cómo se valoran los puestos de trabajo, detectar posibles sesgos y analizar si profesiones o funciones de igual valor están siendo remuneradas de manera equivalente. En España existen herramientas específicas para realizar esta valoración con perspectiva de género dentro de las empresas.

Porque la igualdad retributiva no consiste solamente en pagar lo mismo a quienes hacen exactamente lo mismo. Consiste también en garantizar que el valor de un trabajo no dependa de si históricamente ha sido realizado principalmente por mujeres o por hombres.

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